Un cuaderno de bitácora lleno de historias
La huella que dejan unos días en el mar.

Hace años, la Fundació Joves Navegants ya llevaba a jóvenes al mar a través del proyecto La Mar de Joves.
Durante unos días, el Galaxie se convertía en mucho más que un velero. Era un espacio para convivir, aprender, compartir y vivir algo completamente distinto a la rutina diaria. Para muchos de los jóvenes que participaban, era la primera vez que salían a navegar o que compartían una experiencia así con otras personas.
Cada travesía generaba aprendizajes, retos, conversaciones y momentos difíciles de resumir una vez de vuelta a tierra.
Escribir para recordar
A bordo había un cuaderno de bitácora.
Algunos de los jóvenes escribían en él lo que habían vivido durante la travesía. No como una tarea ni como un ejercicio educativo, sino simplemente como una forma de guardar el momento.
En sus páginas quedaron impresiones, recuerdos, anécdotas y pequeñas reflexiones escritas desde la experiencia directa de estar en el mar.
Palabras sencillas que, con el paso del tiempo, han adquirido un significado distinto.
Un cuaderno que seguía a bordo
Cuando recuperamos el Galaxie, aquel cuaderno seguía dentro del velero.
Al abrirlo, encontramos páginas llenas de recuerdos reales de todo lo que había sucedido a bordo: primeras experiencias, conexiones inesperadas, aprendizajes y momentos que, aunque apenas hubieran durado unos días, habían dejado huella.
Leer esas páginas años después permite mirar aquellas travesías desde otra perspectiva.
Lo que en su momento podía parecer simplemente una salida al mar, para algunos de sus protagonistas había significado descubrir algo nuevo, superar una barrera o compartir una experiencia difícil de encontrar en su vida cotidiana.


El Galaxie vuelve a navegar
Hoy, con el Galaxie de nuevo navegando y formando parte activa de los proyectos de la Fundació Joves Navegants, volver a leer aquel cuaderno nos ayuda a entender mejor el valor de lo que ya ocurría a bordo hace años.
También nos recuerda por qué seguimos trabajando para acercar la mar a niños, jóvenes, personas mayores y a quienes quizá no han tenido la oportunidad de acceder a ella.
Porque el impacto de una experiencia no siempre se mide por cuánto dura.
A veces, unos pocos días a bordo son suficientes para crear un recuerdo que permanece durante años.
Y aquel cuaderno de bitácora sigue siendo una prueba de ello.




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